Diez usos para que puedas aprovechar las hojas de té usadas.

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¿Se te había ocurrido que las hojas de té pueden tener otros usos más allá de la infusión? Pues sí: las hojas de té húmedas que se quedan en la tetera, además de servir, si son de buena calidad, para una nueva infusión, pueden tener usos desde cosméticos hasta las plantas de nuestro salón.

  1. Las hojas de té húmedas, y hasta las bolsitas usadas, pueden servir como abono para nuestras plantas o nuestro huerto. Puedes directamente enterrarlas en la maceta o puedes utilizarlas en compost junto con ramitas, hojas secas, papel… También puedes extenderlas como un manto sobre la tierra de la maceta o la jardinera.
  2. En tu baño, coloca en una bolsita adecuada un puñado de hojas de té verde y métela en el agua caliente; su uso te proporcionará un baño revitalizante. Puedes usar también bolsitas de té ya usadas.
  3. ¿Sabías que el té usado es un buen ambientador para la nevera? Guarda las hojas hervidas en un recipiente al que puedas hacer agujeros o que esté abierto. El té absorberá los olores del frigorífico. Y por esta misma razón, porque el té absorbe olores muy fácilmente, no guardes en la cocina ni en la nevera el té que vayas a consumir.
  4. Quemar hojas de té en un quemador de incienso es un excelente remedio contra los mosquitos.
  5. Limpia el suelo y las alfombras de tu casa con hojas de té usadas: espolvorea las superficies y deja reposar unos minutos. Luego, pasa la aspiradora. Las hojas de té se llevarán consigo todo el polvo.
  6. Prepara una segunda infusión con las hojas de té verde y enjuaga la boca con ella. Haz gargaras también. El té verde, además de refrescar y mejorar el mal aliento, refuerza el esmalte de los dientes y previene la gingivitis.
  7. Espolvorea hojas de té usadas en la caja de arena de tu gato. O en la cama de tu perro. Esto ayudará a evitar los malos olores que, por mucho que nuestras mascotas estén limpitas, siempre se quedan en casa.
  8. Infusiona de nuevo las hojas y con esta agua de té puedes lavarte los pies. Como en casos anteriores, refrescará los pies cansados y eliminará el mal olor.
  9. Para todo lo anterior, las hojas o bolsas de té usadas han de estar secas. La humedad, p.ej., atrae bichos a las plantas y las pudre. Y, otro ejemplo, las hojas humedas no arden. Pero para nuestro último uso sí debes utilizarlas humedas: las bolsitas de té usadas o unas hojas dentro de una bolsita de algodón fino son excelentes para aliviar el cansancio ocular. Se aplican, húmedas y tibias, entre cinco y diez minutos en cada parpado y, además de servirte para relajarte (ponte algo de música suave; olvídate del mundo fuera de tu habitación), tus ojos cansados se calmarán y refrescarán.
  10. La tabla de madera en la que cortamos verduras, carnes y pescados puede limpiarse con una capa de hojas húmedas, que dejaremos unos minutos. Las retiramos y aclaramos con agua limpia. También puedes utilizar una segunda infusión para limpiar las tablas de cocina.

Así que, ya sabes, a partir de ahora no tires sin más tu té usado, porque seguro que puedes utilizarlo para cualquiera de estos usos.

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